lado b de lo que a veces se dice, y a veces traspatio y hasta basurero. bah!
jueves, diciembre 28, 2006
amanecer de los muertos
avasallantes pechos
desazolvando grietas
y no es más que tu mirada
córnea encendida en hielo
la que escupe sensual gazmoña
sobre mi vista
augurio de nada
profética noche de mordidas
ladridos de graznilla
apurado sobresalto
tumba eterna de lujurias
se quedó tu lengua soldada
y mis dientes precisos
sobre la piel rebosante
de inmune desconocimiento
de sacrilegio puro de dulce
y leche de vida
ansia recogida en senos
luz inapagable atestiguando besos
me quebré las risas
te rompí las venas
enfurecido
el silencio se guardó
callado
tregua obligada el pacífico día
y volvió la guardia
desgarrando pieles
tú diluviabas
yo te absorbía
desierto forjado
mi boca de arena
mi lengua de brisa
albergando tus lagos
tu intacta sabana
tu cumbre delicia
centinela engañado
el panteón de mañanas
y talamos la noche
amanecimos húmedas
goteando palabras
embaucando minutos
asfixiando
cercanías entroncadas
destrazados cruceros
tregua de nuevo
el sol en tu risa
voz de animal en ponzoña
el día no termina
la furia corrompe
encierro de gritos
reventada fauna salvaje
bestial flora en espera
tregua cruel
alargada
atrincherada en recuerdos
tu voz abismal me ruge
arrancada mi piel de los huesos
te busca en desgarres
en dientes punzantes
ansiando tu pielhoguera
tus ojoslumbre
animal sonrisa y desenfreno
canto que oxida el quicio
y me muere
y te muerdo
miércoles, diciembre 27, 2006
martes, diciembre 26, 2006
goddess in the divine comedy
como podrán imaginarse, no he dejado de escuchar, desde el 23 de diciembre que lo recibí, el the divine comedy, milla. ya casi me aprendo todas las canciones y hasta ruso estoy entendiendo, porque la última rola del disco, track número once, es una rola popular folclórica rusa y pues millita cantando en ruso... oh, mi dios!!! mi corazón late, dirían los cadillacs...
así es, mis estimados, esta obsesa sigue y seguirá con ese disco hasta acabar con él, pero como no desea eso quemará copias para acabarse las copias y el disco intacto. y qué más dá???
milla, milla...
milla
oh, she`s a goddess...
she`s my goddess!!!
lunes, diciembre 25, 2006
descubrimientos navidenos
sé que ha pasado taaaanto tiempo que talvez ni siquiera me recuerden. pues bien, yo soy la joe. resulta que nada de postear quesque porque la escuela, luego mucho trabajo, luego las fechas navideñas, las compras, las cenas, las posadas. desde hace tres semanas me la he pasado de pachanga en pachanga y el tiempo para postear había sido secuestrado. pero trato de regresar al hábito y heme aquí. no es que tenga muchas cosas interesantes qué contar, pero resulta que ha habido descubrimientos muy buenos este tiempo, y aquí van.
descubrimiento número uno:
colecciono dulces. descubrí que me regalan muchos dulces en estas fechas y yo no lo entiendo, no me lo explico, si a mí ni me gustan los dulces... :P ajá, jejeje!!! jey fue la primera en regalármelos, una caja llenita de dulces, de mis favoritos, los que me producen gastritis, jajaja!!! pero que me fascinan. y una bota llenita también. por cierto, jey se fue a su lejos por estas fechas y la recuerdo y extraño. jey, miss you, girl...
descubrimiento número dos:
ponerse super pedo y no dormir para nada no es shilo, y menos dos veces seguidas. no, no y no!!! y mucho menos la cruda moral!!! es espantosa!!! resulta que un día mi doctora me dijo, muchachita, esta temporada de fiestas déjate en paz, diviértete, olvida enfermedades y vete de parranda. y yo, tan obediente, pues le hice caso. pero creo que me pasé de lanza... bueno, una de esas noches me prepararon quién sabe qué tantas cosas!!! pero no pasó de allí, durmiendo un rato al siguiente día me aliviané. peeeero después, vísperas de nochebuena que el party llama a mi puerta de nuevo, y toma changa tu banana!!! cheve, cheve, pisto, jugo connoséqué y demás. sí, la conciencia no se pierde, pero se deshinibe uno y afloran las verdades!!! ah, chingá!!! hace días, con mi terapeuta, abrí una puerta de percepción y expresión cerrada por muchos años, y pues ya no tiene seguro, pues, sólo se quedó emparejada, y pues que se abre!!! la cosa es que me asusté!!! bueno, crisis total. después descubrí que era sólo una peda y una cruda moral. yo no sabía lo que eso era. horrible. nuevamente, una enorme disculpa a ninfa, lo siento de corazón. tttsssss, no lo vuelvo a hacer!!!! (claro, sólo por hoy, jajaja).
descubrimiento número tres:
resulta que jill me regaló el disco the divine comedy, milla jovovich, 1994. o sea, no sé si sepan pero estoy totalmente enamorada de milla, es mi amor platónico y alucinógeno, ella es... oh!!! no sé describirlo!!! bueno, lo he hecho, le he escrito poemas y más poemas, y algún día llegarán a sus oídos. ahora que estuvo aquí filmando the resident evil me fue imposible verla porque esos días precisamente resultó ser mi operación y la convalescencia. era el destino, aún no estábamos listas para conocernos, hubiera sido un desastre cósmico. pero el día llegará, milla y yo nos miraremos y nuestros ojos arderán, y el oh! fortuna se escuchará en el cielo como el fondo musical más armónico para un encuentro de almas destinadas desde antes del tiempo y del espacio!!! sí, milla me mirará y sabrá que su destino es a mi lado, y yo la miraré y dejaré fluir la pasión que desde siempre ha estado albergada en mi pecho, para ella... milla... bueno, pero estábamos en que jill me regaló el disco, cuando lo saqué de la bolsa de regalo y lo miré, oh mi dios!!! casi me da un infarto emotivo!!! y déjate de eso, lo puse, rápidamente, y lo escuchamos. jill renegando y burlándose de mí primero, pero conforma lo escuchábamos y descubríamos la belleza de esa música (no convencional, para nada, tan diferente y genial como sólo milla puede serlo), jill terminó pidiéndome que se lo quemara, jajajaja!!! y bueno, los descubrimientos musicales estaban a la órden del día porque igualmente el disco de jazz experimental que recibió ella está maravillosamente bueno. pero milla, milla, oh, si!!! txs jill, tú sabes lo que ese regalo significa!!! jejeje!!!
y bueno, seguramente ha habido muchos más descubrimientos, pero dejémosle aquí por lo pronto. la solecita tiene sueño y debe descansar lo que no ha descansado desde hace... muchos días!!!
felices fiestas a todos, con amoooorrttsss!!! :P
descubrimiento número uno:
colecciono dulces. descubrí que me regalan muchos dulces en estas fechas y yo no lo entiendo, no me lo explico, si a mí ni me gustan los dulces... :P ajá, jejeje!!! jey fue la primera en regalármelos, una caja llenita de dulces, de mis favoritos, los que me producen gastritis, jajaja!!! pero que me fascinan. y una bota llenita también. por cierto, jey se fue a su lejos por estas fechas y la recuerdo y extraño. jey, miss you, girl...
descubrimiento número dos:
ponerse super pedo y no dormir para nada no es shilo, y menos dos veces seguidas. no, no y no!!! y mucho menos la cruda moral!!! es espantosa!!! resulta que un día mi doctora me dijo, muchachita, esta temporada de fiestas déjate en paz, diviértete, olvida enfermedades y vete de parranda. y yo, tan obediente, pues le hice caso. pero creo que me pasé de lanza... bueno, una de esas noches me prepararon quién sabe qué tantas cosas!!! pero no pasó de allí, durmiendo un rato al siguiente día me aliviané. peeeero después, vísperas de nochebuena que el party llama a mi puerta de nuevo, y toma changa tu banana!!! cheve, cheve, pisto, jugo connoséqué y demás. sí, la conciencia no se pierde, pero se deshinibe uno y afloran las verdades!!! ah, chingá!!! hace días, con mi terapeuta, abrí una puerta de percepción y expresión cerrada por muchos años, y pues ya no tiene seguro, pues, sólo se quedó emparejada, y pues que se abre!!! la cosa es que me asusté!!! bueno, crisis total. después descubrí que era sólo una peda y una cruda moral. yo no sabía lo que eso era. horrible. nuevamente, una enorme disculpa a ninfa, lo siento de corazón. tttsssss, no lo vuelvo a hacer!!!! (claro, sólo por hoy, jajaja).
descubrimiento número tres:
resulta que jill me regaló el disco the divine comedy, milla jovovich, 1994. o sea, no sé si sepan pero estoy totalmente enamorada de milla, es mi amor platónico y alucinógeno, ella es... oh!!! no sé describirlo!!! bueno, lo he hecho, le he escrito poemas y más poemas, y algún día llegarán a sus oídos. ahora que estuvo aquí filmando the resident evil me fue imposible verla porque esos días precisamente resultó ser mi operación y la convalescencia. era el destino, aún no estábamos listas para conocernos, hubiera sido un desastre cósmico. pero el día llegará, milla y yo nos miraremos y nuestros ojos arderán, y el oh! fortuna se escuchará en el cielo como el fondo musical más armónico para un encuentro de almas destinadas desde antes del tiempo y del espacio!!! sí, milla me mirará y sabrá que su destino es a mi lado, y yo la miraré y dejaré fluir la pasión que desde siempre ha estado albergada en mi pecho, para ella... milla... bueno, pero estábamos en que jill me regaló el disco, cuando lo saqué de la bolsa de regalo y lo miré, oh mi dios!!! casi me da un infarto emotivo!!! y déjate de eso, lo puse, rápidamente, y lo escuchamos. jill renegando y burlándose de mí primero, pero conforma lo escuchábamos y descubríamos la belleza de esa música (no convencional, para nada, tan diferente y genial como sólo milla puede serlo), jill terminó pidiéndome que se lo quemara, jajajaja!!! y bueno, los descubrimientos musicales estaban a la órden del día porque igualmente el disco de jazz experimental que recibió ella está maravillosamente bueno. pero milla, milla, oh, si!!! txs jill, tú sabes lo que ese regalo significa!!! jejeje!!!
y bueno, seguramente ha habido muchos más descubrimientos, pero dejémosle aquí por lo pronto. la solecita tiene sueño y debe descansar lo que no ha descansado desde hace... muchos días!!!
felices fiestas a todos, con amoooorrttsss!!! :P
jueves, diciembre 14, 2006
malvadiscos 2.0
denso viaje de caricias
agobiantes mordeduras
piel rasgada en maleteros
aeropuerto
al final
lo importante es la venida
***
androginia:
un yo encauzado al revuelo
***
(a r)
garapiñado ensueño
carapillado beso
maravillado gesto
algarabía enmielada
***
(a r otra vez)
estoy solecita
y me acompaño
iluminada
martes, diciembre 12, 2006
malvadiscos
soy la rama dura
que fue tallo verde
no soy flor más
soy rama que sostiene
seré tronco
seré tronco
seré tronco
***
no por debajo
ni tampoco encima
no junto a ni a su lado
cada quién por su camino
***
haberme dado reglas específicas
haber sido más concretos en la línea
y talvez la flora no hubiera reventado
***
consistente línea de andamiajes neutros
apenas obra negra la caricia
al menos la estructura es solidaria
y conscisa la premura
y compacto el desenfreno
acabemos pues con la agobiante
construcción de maravillas
en el sueño
***
amanteur
y según mi ámbar
tu miel es aún pino goteando
que fue tallo verde
no soy flor más
soy rama que sostiene
seré tronco
seré tronco
seré tronco
***
no por debajo
ni tampoco encima
no junto a ni a su lado
cada quién por su camino
***
haberme dado reglas específicas
haber sido más concretos en la línea
y talvez la flora no hubiera reventado
***
consistente línea de andamiajes neutros
apenas obra negra la caricia
al menos la estructura es solidaria
y conscisa la premura
y compacto el desenfreno
acabemos pues con la agobiante
construcción de maravillas
en el sueño
***
amanteur
y según mi ámbar
tu miel es aún pino goteando
lunes, diciembre 04, 2006
terapia 3.0 (yantra ox)
llegué, algo nerviosa e insegura, al nuevo salón de clases. sólo había una niña conocida, una vecinita que vivía con su familia a unas casas de la mía. me presentaron y ella me ofreció un asiento cerca del suyo. el grupo estaba trabajando en equipos ya conformados. augurio de lo que serían los siguientes cuatro años. ellos siempre en grupo. yo… yo, aislada. el primer día no fue precisamente agradable, y en nada distinto a los que le siguieron, a excepción de que la situación fue empeorando. la nueva niña, qué rara, qué callada, no habla, saca dieces, qué aburrida. y yo no hablaba y sacaba dieces y era rara. y era aburrida. tenía un año estrenando el nuevo contexto y no terminaba de acostumbrarme. me habían sacado, sin consultarme, de mi casa, de mi entorno, de mi libertad, y me llevaron a una nueva casa. mis padres, realizados por comenzar una nueva vida con casa propia y construyendo sueños en beneficio de su pequeña familia, su nueva bebé y su niña mayor tan inteligente. la rara. yo no quería dejar las calles de tierra; en esta nueva calle la tierra era negra y quemaba, no pasaba la pipa y mis primos estaban lejos. mi hermana siempre enferma era demasiado pequeña y yo no era buena para hacer amigos. el silencio cubrió entonces mi boca, afuera. mi casa era el refugio. mi madre, mi única amiga, la única con quien podía hablar sin ser burlada. y aún así, cuando llegaba a expresar algún nuevo descubrimiento, una nueva frase inventada, un verso escrito, una definición encontrada, una información obtenida, ella sólo ponía cara de sorprendida, asentaba con la cabeza y seguía ocupada en lo suyo. no había ni siquiera un grupo de niños raros iguales a mí. era yo sola. y me hice solitaria, por necesidad.
en esa escuela comencé a sobresalir, los primeros lugares en todo, los concursos municipales, estatales, los lunes de honores, los poemas recitados y los números especiales dedicados a esta gran estudiante que todos los maestros desearían tener. tan seria, tan aplicada, tan estudiosa. tan ingenua. y todo era una farsa. ni mis compañeros estaban felices de que yo hubiera ganado el primer lugar en esta ocasión, como en las pasadas, ni los maestros deseaban una alumna tan ensimismada, ni yo quería estar allí. y mis padres, mis padres que creían que yo era brillante, que me animaban a convivir, que me compraban vestidos para ir a las fiestas de los compañeritos, a las cuales nunca era invitada. mis padres que no se daban cuenta de nada. que no querían darse cuenta. y yo que no hablaba y no decía y no gritaba. sólo sentía. y sentía mucho.
quise entonces dejar de ser yo y comencé a prohibirme libertad, de cualquier forma no era yo, no sabía cómo serlo fuera de mi lugar. antes yo era libre, era abierta, yo reía al correr junto a mis amigos, jugando en el lodo de las calles, cargando a mi hermanita hasta el patio, comiendo tierra, raspándome las rodillas, jugando con los tonkas de mis primos, visitando a los vecinos, siempre alegre. la lupita, ay, qué niña tan bonita! tan inteligente, tan risueña! ay, la lupita, todos la queremos mucho! y yo los quería. y yo era libre, era inocente, era feliz. pero llegó el abandono obligado, de un día para otro, y no supe qué hacer. tan sólo tenía seis años y de pronto ya no estaban los otros niños, ya no estaban los vecinos, ya no dormía junto a la cocina ni mis padres tenían su recámara abierta. de pronto había una cocina lejos de mi cama, y mi cama ya no era el sillón sino una litera que olía a madera nueva, y mis padres estaban en una habitación separada de la mía, y los vecinos eran desconocidos, y no había árboles de moras ni estaba el duque, mi perro, ni había juegos de lodo y tierra ni podía sacar a mi hermana al patio. y no supe qué hacer.
descubrí que leer era entrar a otros mundos, y el librero de mis padres comenzó a formar parte de mi vida. leía y leía, muchas veces sin saber lo que leía. “dale a un niño de seis años un camión de volteo, qué crees que pase?”. había demasiada información en mi inexperto cerebro, sin procesar mucha de ella, y me aturdía y me apasionaba. escuchaba música, la estudiaba, conocía cuentos y poemas, sabía de grupos musicales, de mitología griega, de romanticismo literario, de bécquer, de anatomía. y mis compañeras sabían de novios y niños guapos, de los millones que ganaban sus padres, de lo rubias que eran sus madres, del peinado de última moda, de las novelas de la tarde, y los compañeros sabían de juegos, de futbol, de niñas bonitas, de chistes albureros. y yo de eso no sabía nada, y ellos de lo mío tampoco. entonces yo traté de ser menos ingenua, más viva, y traté de reír con sus chistes y de peinarme con copetes y de mirar guapos a los niños y de equivocarme en algunas tareas y preguntar en algunos ejercicios de matemáticas y estar en la onda. traté de ser menos inteligente para ser un poco aceptada. traté de reír por cosas estúpidas para no parecer estúpida yo. pero no funcionó prohibirme ser. seguí sin ser aceptada. no me creía mi falsa actitud. parecí entonces más ingenua, más tonta, más rara. quise desaparecer.
no tuve la culpa ni pedí crecer tan rápido. a los diez años comencé a crecer y no sólo mi cuerpo sangró. asumí un rol de mamá temporal al accidentarse mi padre lejos de aquí y ausentarse mi madre por varias semanas. nos cuidaban unos tíos y otros, y mi hermana era una pequeña que lloraba por su mamá a grito abierto, y yo era una mamá postiza que lloraba en silencio por las noches, cuando escuchaba tras de las puertas que mi papá seguía en mal estado, que a mi mamá la habían insultado una vez más en migración, que los tíos estaban cansados de cuidarnos, que mis primas se encelaban de mi hermana por quitarles la atención de sus padres. entonces fue cuando comencé a sangrar, y también mi corazón perdió mucha sangre. yo no quería crecer. no era tiempo de crecer. mi infancia la había perdido hacía cuatro años, y aún quería recuperarla. al tiempo, las pocas migas que logré hacer con las vecinitas, todas menores que yo, se acabaron porque sus madres les prohibían ser mis amigas, la lupita está muy grande, no juegues con ella. mi cuerpo crecía pero yo seguía siendo tan ingenua, aunque la inocencia se hubiera perdido a los seis años. no comprendía nada. lloraba escondida. mis padres no veían lo que pasaba y era prohibido también para mí ser amiga de los niños. las niñas con las niñas y los niños con los niños, decían ellos. y yo ni un lado ni el otro. estaba sola siempre. comencé a callar y a guardar rencores. a sentir dolores y a no perdonar. me vengaba con mi hermana, le gritaba, le pegaba, la controlaba. era sobre quien podía tener control, de quien me podía burlar, contra quien podía estar. yo era apenas una niña y detestaba tanto al mundo.
el fin de la primaria marcó el límite de dos etapas en mi vida. dejé la infancia no a los once años y medio, al entrar a la secundaria, sino a los seis al entrar a esa nueva casa, a los siete al entrar a ese nuevo salón de clases. era consciente de lo que pasaba y fui yo quien decidió no seguir. una secundaria lejana, gente nueva, ambiente nuevo. lupita nueva. tenía once años y era consciente de que mi vida necesitaba un cambio, de que vivía aplastada por los demás, por lo demás, por mí. era una niña que ya no podía pensar como niña. aprendí a crecer, obligadamente.
un día de julio de 1989, después de una estúpida fiesta de graduación en donde mis padres asistieron hinchados de orgullo porque su nena era el primer lugar de la generación y donde me obligué, por ellos, por complascencia, a ser sociable, a sentirme incluso atraída por un niño aunque no me importara; al despertar decidí que la noche anterior había sido la última de esa vida. decidí, esa mañana, que nadie más se burlaría por lo que era o por lo que tratara de ser. decidí que nadie más me orillaría a desaparecer. que yo brillaría y pensaría antes que los demás, que estaría antes del insulto, de la ofensa, de la burla. que me liberaría. una niña a los once años debe pensar en cosas de niña de once años. yo pensaba en una estrategia para cambiar mi vida. y lo hice.
y no fue necesariamente lo mejor, pero me funcionó para sobrevivir durante dieciocho años. a partir de ese día bloqueé esos cuatro años de mi mente, los cubrí en mi memoria. jamás existieron. jamás volví a recordarlos. hasta hoy. y volví a llorar como en aquel tiempo, mis ojos dejaron caer lágrimas lentamente y en silencio, mi garganta está bien entrenada para no hacer ruido al contraerse. durante dieciocho años he luchado por ser yo y gran parte de ese tiempo sólo fui para los demás, aunque no de la misma manera. la estrategia talvez no fue la mejor. no dejé que volvieran a pisarme, pero el juego consistió en ser lo que debía ser para ser aceptada. y desde entonces lo fui. ahora que me he descubierto, que he venido aceptando mi verdad interior, que he venido conociendo a mi verdadero yo, a la verdadera lupita, a joelia, y que la saco a mostrar porque ya no me interesa usar máscaras, ahora la lucha es liberarme de mí misma, sin necesidad de aceptación, siendo sólo libre en mi ser. ahora, tantos y tantos años después, descubro que no he podido perdonar ni terminar con ese dolor guardado, que nunca dejó de existir. que no importa cuánto me trate de liberar y qué tanto peleé por defender mi identidad al fin encontrada, mientras no perdone y modifique mi pasado de emociones, no podré ser libre de verdad.
allí está mi paz. apenas alcanzo a vislumbrarla, pero hay mucho escombro encima de ella. tengo mucho trabajo. tengo mucho llanto. tengo mucho pasado. tengo tanto qué decir…
en esa escuela comencé a sobresalir, los primeros lugares en todo, los concursos municipales, estatales, los lunes de honores, los poemas recitados y los números especiales dedicados a esta gran estudiante que todos los maestros desearían tener. tan seria, tan aplicada, tan estudiosa. tan ingenua. y todo era una farsa. ni mis compañeros estaban felices de que yo hubiera ganado el primer lugar en esta ocasión, como en las pasadas, ni los maestros deseaban una alumna tan ensimismada, ni yo quería estar allí. y mis padres, mis padres que creían que yo era brillante, que me animaban a convivir, que me compraban vestidos para ir a las fiestas de los compañeritos, a las cuales nunca era invitada. mis padres que no se daban cuenta de nada. que no querían darse cuenta. y yo que no hablaba y no decía y no gritaba. sólo sentía. y sentía mucho.
quise entonces dejar de ser yo y comencé a prohibirme libertad, de cualquier forma no era yo, no sabía cómo serlo fuera de mi lugar. antes yo era libre, era abierta, yo reía al correr junto a mis amigos, jugando en el lodo de las calles, cargando a mi hermanita hasta el patio, comiendo tierra, raspándome las rodillas, jugando con los tonkas de mis primos, visitando a los vecinos, siempre alegre. la lupita, ay, qué niña tan bonita! tan inteligente, tan risueña! ay, la lupita, todos la queremos mucho! y yo los quería. y yo era libre, era inocente, era feliz. pero llegó el abandono obligado, de un día para otro, y no supe qué hacer. tan sólo tenía seis años y de pronto ya no estaban los otros niños, ya no estaban los vecinos, ya no dormía junto a la cocina ni mis padres tenían su recámara abierta. de pronto había una cocina lejos de mi cama, y mi cama ya no era el sillón sino una litera que olía a madera nueva, y mis padres estaban en una habitación separada de la mía, y los vecinos eran desconocidos, y no había árboles de moras ni estaba el duque, mi perro, ni había juegos de lodo y tierra ni podía sacar a mi hermana al patio. y no supe qué hacer.
descubrí que leer era entrar a otros mundos, y el librero de mis padres comenzó a formar parte de mi vida. leía y leía, muchas veces sin saber lo que leía. “dale a un niño de seis años un camión de volteo, qué crees que pase?”. había demasiada información en mi inexperto cerebro, sin procesar mucha de ella, y me aturdía y me apasionaba. escuchaba música, la estudiaba, conocía cuentos y poemas, sabía de grupos musicales, de mitología griega, de romanticismo literario, de bécquer, de anatomía. y mis compañeras sabían de novios y niños guapos, de los millones que ganaban sus padres, de lo rubias que eran sus madres, del peinado de última moda, de las novelas de la tarde, y los compañeros sabían de juegos, de futbol, de niñas bonitas, de chistes albureros. y yo de eso no sabía nada, y ellos de lo mío tampoco. entonces yo traté de ser menos ingenua, más viva, y traté de reír con sus chistes y de peinarme con copetes y de mirar guapos a los niños y de equivocarme en algunas tareas y preguntar en algunos ejercicios de matemáticas y estar en la onda. traté de ser menos inteligente para ser un poco aceptada. traté de reír por cosas estúpidas para no parecer estúpida yo. pero no funcionó prohibirme ser. seguí sin ser aceptada. no me creía mi falsa actitud. parecí entonces más ingenua, más tonta, más rara. quise desaparecer.
no tuve la culpa ni pedí crecer tan rápido. a los diez años comencé a crecer y no sólo mi cuerpo sangró. asumí un rol de mamá temporal al accidentarse mi padre lejos de aquí y ausentarse mi madre por varias semanas. nos cuidaban unos tíos y otros, y mi hermana era una pequeña que lloraba por su mamá a grito abierto, y yo era una mamá postiza que lloraba en silencio por las noches, cuando escuchaba tras de las puertas que mi papá seguía en mal estado, que a mi mamá la habían insultado una vez más en migración, que los tíos estaban cansados de cuidarnos, que mis primas se encelaban de mi hermana por quitarles la atención de sus padres. entonces fue cuando comencé a sangrar, y también mi corazón perdió mucha sangre. yo no quería crecer. no era tiempo de crecer. mi infancia la había perdido hacía cuatro años, y aún quería recuperarla. al tiempo, las pocas migas que logré hacer con las vecinitas, todas menores que yo, se acabaron porque sus madres les prohibían ser mis amigas, la lupita está muy grande, no juegues con ella. mi cuerpo crecía pero yo seguía siendo tan ingenua, aunque la inocencia se hubiera perdido a los seis años. no comprendía nada. lloraba escondida. mis padres no veían lo que pasaba y era prohibido también para mí ser amiga de los niños. las niñas con las niñas y los niños con los niños, decían ellos. y yo ni un lado ni el otro. estaba sola siempre. comencé a callar y a guardar rencores. a sentir dolores y a no perdonar. me vengaba con mi hermana, le gritaba, le pegaba, la controlaba. era sobre quien podía tener control, de quien me podía burlar, contra quien podía estar. yo era apenas una niña y detestaba tanto al mundo.
el fin de la primaria marcó el límite de dos etapas en mi vida. dejé la infancia no a los once años y medio, al entrar a la secundaria, sino a los seis al entrar a esa nueva casa, a los siete al entrar a ese nuevo salón de clases. era consciente de lo que pasaba y fui yo quien decidió no seguir. una secundaria lejana, gente nueva, ambiente nuevo. lupita nueva. tenía once años y era consciente de que mi vida necesitaba un cambio, de que vivía aplastada por los demás, por lo demás, por mí. era una niña que ya no podía pensar como niña. aprendí a crecer, obligadamente.
un día de julio de 1989, después de una estúpida fiesta de graduación en donde mis padres asistieron hinchados de orgullo porque su nena era el primer lugar de la generación y donde me obligué, por ellos, por complascencia, a ser sociable, a sentirme incluso atraída por un niño aunque no me importara; al despertar decidí que la noche anterior había sido la última de esa vida. decidí, esa mañana, que nadie más se burlaría por lo que era o por lo que tratara de ser. decidí que nadie más me orillaría a desaparecer. que yo brillaría y pensaría antes que los demás, que estaría antes del insulto, de la ofensa, de la burla. que me liberaría. una niña a los once años debe pensar en cosas de niña de once años. yo pensaba en una estrategia para cambiar mi vida. y lo hice.
y no fue necesariamente lo mejor, pero me funcionó para sobrevivir durante dieciocho años. a partir de ese día bloqueé esos cuatro años de mi mente, los cubrí en mi memoria. jamás existieron. jamás volví a recordarlos. hasta hoy. y volví a llorar como en aquel tiempo, mis ojos dejaron caer lágrimas lentamente y en silencio, mi garganta está bien entrenada para no hacer ruido al contraerse. durante dieciocho años he luchado por ser yo y gran parte de ese tiempo sólo fui para los demás, aunque no de la misma manera. la estrategia talvez no fue la mejor. no dejé que volvieran a pisarme, pero el juego consistió en ser lo que debía ser para ser aceptada. y desde entonces lo fui. ahora que me he descubierto, que he venido aceptando mi verdad interior, que he venido conociendo a mi verdadero yo, a la verdadera lupita, a joelia, y que la saco a mostrar porque ya no me interesa usar máscaras, ahora la lucha es liberarme de mí misma, sin necesidad de aceptación, siendo sólo libre en mi ser. ahora, tantos y tantos años después, descubro que no he podido perdonar ni terminar con ese dolor guardado, que nunca dejó de existir. que no importa cuánto me trate de liberar y qué tanto peleé por defender mi identidad al fin encontrada, mientras no perdone y modifique mi pasado de emociones, no podré ser libre de verdad.
allí está mi paz. apenas alcanzo a vislumbrarla, pero hay mucho escombro encima de ella. tengo mucho trabajo. tengo mucho llanto. tengo mucho pasado. tengo tanto qué decir…
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